INDIA, CAPITULO 0

Agra, Diciembre de 2015

Muy cumplidos llegamos a la estación de trenes de Agra a las 9:40 pm, luego de haber dormido casi toda la tarde, Fuimos con Kathe a buscar algo de comida en la zona y a comprar algunos regalos para la Familia, ya que se acercaba la Navidad y Agra es una ciudad económica.

Apenas volvimos al Hotel, nos sentamos a esperar la hora de partir al son de un par de cervezas frías, y  siendo casi las 9:20 tomamos un ricksaw hacia el tren.

Enseguida llegamos preguntamos cual era la plataforma 4 y nos ubicaron de inmediato, caminamos con las mochilas al hombro y sabiendo que habíamos comprado unos tickets de segunda clase nos sentamos a esperar…

Media hora, una hora, dos horas, y nosotros seguíamos sentados ahí, en compañía de ratas, perros y los miles de viajeros que se aglomeraban por sectores y hacían surrealista la escena; muy cerca de nosotros se encontraban un grupo de japoneses, canadienses, Alemanes, austriacos entre otros; me extrañó que todos eran hombres, no había mujeres extranjeras salvo Kathe, hecho que experimentaría mas tarde, cuando varios jóvenes, se acercaron a nosotros para pedirnos una foto, ya sea conmigo o sólo con Kathe.

Lo que vivimos en ese lapso de 5 horas fue muy fuerte desde el punto de vista experiencial, el vernos ahí lejos de casa, con tanta gente extraña alrededor, con frio y hambre,  y sobre todo viendo cuadros muy desgarradores, niños llorando por falta de comida y abrigo, mendigos vomitando y comiendo basura, perros callejeros peleando por un hueso, y ratas, muchas ratas…

Pero como todo en la vida, pasa y así lo tomamos, nos reímos, nos abrigamos más, nos abrazamos y esperamos el tren que llegó casi a las 4 am.

Pero hasta ahí pensábamos que el viaje iba a ser placentero confiados en la segunda clase y lo costoso que salió ese ticket, pero no fue así, apenas llego el tren, empezamos a buscar  nuestros nombre en el vagón asignado y nada, no había ningún nombre, corrimos con nuestras maletas que por cierto ya estaban pesadas, de un vagón a otro hasta que logramos hablar con un supervisor, cuya única respuesta fue: ese ticket no sirve, a lo que yo atine a decir, que por favor mirara el precio del ticket, que no podíamos quedarnos ahí luego de haber esperado mas de 5 horas.

Kathe ya tenía sueño y a lo único que atino el supervisor fue a enviarnos a un vagón del tren el cual apenas entramos nos sentimos como en un vagón de moribundos, el olor era fuerte, y el hacinamiento de viajeros era extremo; nos miramos con kathe y no hubo que hablar, simplemente nos bajamos del tren y dijimos, esta vez no nos convino viajar, esperemos otro tren…

Resignados agarramos las maletas y caminamos hacia donde  la estación de tren estaba iluminada, cuando de repente se acercó un sr, parecía como el mozo de uno de los vagones de primera y segunda clase, lo note porque tenia uniforme, se acerco y llamo al supervisor y le dijo que en un vagón, al cual no habíamos entrado, tenía dos literas desocupadas, el supervisor en su inglés arrastrado nos dijo que tomáramos una de ella, pero solo hasta la mañana, es decir 3 horas más tarde, hora en la que el tren recogía más pasajeros y nos teníamos que acomodar en algún lugar menos cómodo y viajar las 13 horas restantes de esa forma.

Las fotos corresponden a la estación de trenes de Agra, la ciudad donde está ubicado el Taj Mahal  y punto estratégico para los viajeros hindúes, al final fuimos felices después de haber experimentado ese episodio no tan agradable, pero que a fin de cuentas nos enseño a apreciar y  valorar más lo que tenemos y con lo que contamos, nuestra salud, nuestra vida, nuestro hogar…

P1040592@jcmisnaza

P1040593

@jcmisnaza

Así es la india, una tierra de contrastes, una tierra de sonrisas sinceras, de infinidad de Dioses, de hoteles de lujo, de hostales sencillos, de comida callejera deliciosa, de bulla, de desorden, de caos, de amor, de belleza, de espiritualidad; a la  India la amas con el corazón o la odias  si la vez  y la analizas con los ojos y con la razón; La India  no es de grises; es un  país es de muchos colores, olores y sabores, te sacude, te llena, te despierta, te hace ver que el caos es bueno si se tiene un fin en común; y ese fin es la felicidad, no es un mito, en las 8 ciudades que visitamos con Kathe, nos dimos cuenta que la gente era feliz, porque? Cómo lo hacen? Cual es la razón de su felicidad? Las respuestas fueron sencillas: porque en el universo todos los seres somos UNO SOLO, y esa unidad hace que en medio de la bulla, del desorden (una idea netamente occidental) se respeten, se quieran, se toleren…

El Inicio

Un año  atrás o tal vez un poco más, me había entrado la idea de conocer Tailandia, estando en medio del Amazonas  colgado de una hamaca a más de 38 grados a la sombra arriba de un barco carguero, había pensado que ya era hora de volar más lejos, lo confieso, siempre me ha fascinado la sensación de sentirme perdido, de sentirme extraño en un lugar, de librarme de todas los ataduras y títulos sociales  y solo ser, uno más esté donde esté.

Me sentía preparado, por primera vez en la vida había abandonado a mi familia en una de las épocas en donde siempre estuve con ellos: el año nuevo; yo, un adulto contemporáneo de 29 años que había salido de la casa de sus papás a los 16, me había acostumbrado a vivir lejos de casa, pero siempre y de manera sagrada les regalaba a mis papás a mi sobrinos y hermanas, esos 15 días en el año comprendidos entre el 18 de diciembre y los primeros días de enero.

Pero este año todo era diferente, iba a cumplir mis 30 y me había propuesto celebrarlos en medio del rio amazonas, así que organicé un viaje, por una ruta poco conocida y me aventuré a lograr mi cometido (acá puedes leer mas de mi viaje al amazonas Peruano); pero volvamos al barco, como les contaba, mi destino inicial era Thailandia y a como dé lugar tenía que organizar mi viaje, ya tenía todo planeado, iba a ahorrar casi todo el año, compraría el pasaje a inicios del 2015 y de Noviembre hasta diciembre estaría en esas tierras; pero no fue así y lo agradezco, como dicen, todo pasa por algo…

La India, a pesar de haber estado siempre en mi lista de viajes no iba a ser tan próximo, mi idea siempre fue explorar Asia, luego hacer el transiberiano y finalmente ir a la India; pero en los primeros meses del año todo iba cambiando, había encontrado a una compañera de viajes, además de que uno de mis mejores amigos estuvo de intercambio en su época de universidad en esas tierras y me habló maravillas; todo esto sumado también  a que había llegado a mis 30 y no se si a todos nos pase, pero quería un cambio, había pasado de querer ser el empresario  a mis 20, a querer una vida mucho más simple, menos agitada, igual, en esa década había estudiado había viajado, me había enamorado, me había  entusado, había quebrado, había bebido y gozado mucho, y claro quería un cambio.

Y ese cambio llegó recuerdo en una feria del libro, ese día con kathe compramos varios libros, entre ellos uno que hablaba de la India como un viaje sagrado y aunque tenía poco texto,  las imágenes hablaban por si solas, así que lo dije: “bueno nos vamos para la India Kathe”.

Kathe, una abogada, jugadora de fútbol  y  practicante de taekwondo (se pagó media universidad gracias a esto) amante de  las fotografías y con una sensibilidad increíble  se había topado conmigo 4 meses atrás y juntos habíamos hecho clic en muchas cosas… dentro de las cuales estaban  el gusto por la naturaleza, los viajes, la fotografía, los tatuajes y la bicicleta.

Sería ella pieza clave en el viaje; decidido el destino teníamos que empezar a averiguar un poco más, leer blogs, foros, paginas en FB, grupos, en internet hay infinidad de información, depende de cómo queramos usarla y que fin le vamos a dar.

Viajar es uno de los mejores ejercicios para el ser humano, empezando por la planeación, clave es decidir el estilo de viaje, a que me refiero con esto, supongamos que eres una persona que siempre ha estado en una zona de confort, que tu mayor contacto con el mundo real, haya sido comerse un perro en la calle, o jamás te hayas subido a un bus o  no hayas ido de camping cuando eras niño, si eres uno de estos puedes ir  a la India, de hecho uno de los  hoteles más lujosos y costosos del mundo se encuentra en India, el Rajpalace en Jaipur, pero no te lo aconsejo, a la India hay que vivirla tal y como es, no estarías saliendo de tu zona de confort, simplemente serías un turista más que va a un lugar se toma la foto, la sube a redes sociales  y listo. Viajar o mochilear como le digo yo  y puede haber varias opiniones, va más allá de la foto y el tiquete y el hotel,  mochilear o ser mochilero no está  en tu status económico, ni en tus títulos ni en tu cargo, ni en nada de eso que los occidentales consideramos importante, no, es la forma en como ves la vida y en como guardas lo mejor en tu mente y en tu corazón de lugares a los que viajas.

Así que con nuestro estilo de viaje definido empezamos a concretar que ruta haríamos, India es  muy grande, muy grande, son más de 1311 millones de habitantes en una superficie de 3,2 millones de km2 eso es mucha gente y mucha tierra, en este caso si seguimos  los consejos de  la mayoría de guías en internet, haríamos el norte de India, lo que se conoce como la zona de rajasthan y Uttar Pradesh.

Lo primero que teníamos que hacer era buscar el vuelo que desde Bogotá nos llevara a Delhi, para eso usamos skyscaner  esta plataforma es un metabuscador  de vuelos con el que comparas aerolíneas y buscadores de vuelos de una sola vez, así hasta más 1.000 de todo el mundo, y claro entre más comparas, puedes encontrar vuelos baratos y puedes generar alertas para recibirlas en tu correo cuando suben o bajan las tarifas, para nuestro caso, teníamos claro que solo íbamos a necesitar un vuelo largo el de Bogotá a Delhi y pare contar, no nos interesaba si había escalas o que ruta iba a tomar el avión, nos  importaba llegar a India y al menor precio posible.

Pero como el universo es sabio, un par de meses después llego una notificación al mail de kathe anunciando que los pasajes habían rebajado casi un 40% del valor inicial,  para que ustedes se hagan una idea, en primera instancia los vuelos estaban por los 6.5 millones de pesos (2.000 US) y en esta ocasión estaban a 3.8 millones de pesos, era nuestra oportunidad, habíamos definido que nos iríamos lo primeros días de Noviembre y volveríamos antes de Navidad, y así fue que compramos los pasajes con dos escalas, una en Sao Paolo (BRA) y otra en Dubái(EAU).Primera tarea hecha, ya el viaje no tenía reversa, las fechas coincidían con las vacaciones de Kathe y con la finalización de uno de mis proyectos.

Kathe ya había contado a sus amigas que se iba a la India y mientras unas de ellas programaban sus viajes con agencias a destinos típicos o vacacionales, nosotros nos preparábamos para una aventura, ya  sabíamos que ir a la India no era un simple destino vacacional, de hecho como lo dije arriba si puede serlo, pero no lo recomendamos…

Yo un mochilero nato, amante de los paisajes, de la naturaleza, de los tatuajes  de la fotografía, de andar en tenis y camisetas, me había estado desempeñando o disfrazando como lo cuento yo, de  consultor y docente en una  prestigiosa Universidad del país y aunque me gustaba hacerlo, realmente no estaba completamente feliz, por esa razón si el proyecto se alargaba o me tocaba dar clases, tenía claro que renunciaría, ya que nada me podría impedir viajar.

De verdad ahora que lo pienso, la época en la que más deudas adquirí y más gasté, fueron esos 3 años que estuve trabajando… es raro pero el ser humano es un tanto impulsivo a la hora de consumir.. Y consumimos incluso cosas que a veces ni necesitamos, muchos lo hablan, para algunas personas es más importante tener el Smartphone de ultima generación, comprar ropa cada semana y acumularla en el armario, el tv plano, el carro pagado a cuotas; sé que el sistema es un monstruo que siempre querrá tenerte bajo sus garras a través de la deuda, en eso fallan muchas familias, muchas universidades, en brindar una buena  educación financiera incluso mas importante que la religiosa.

Lo digo por conocimiento, entre más ganas más gastas, el éxito en las sociedades moderas  o antiguas ha sido e medido por la acumulación de bienes y dinero  y no por la acumulación de experiencias, en eso, las civilizaciones orientales nos llevan años, y lo iba a corroborar mas tarde estando en India.

Pero continuemos con el relato, teniendo los pasajes listos, era hora de sacar la visa, para los que no lo saben, para viajar a la India se debe llevar visa, esta es sencilla de sacar, nosotros lo comprobamos; a la India viajan pocos Colombianos, así que las colas y largas horas de espera no existen, tu simplemente ingresas a la pagina web de la embajada de India en Colombia( www.embajadaindia.org) y sigues las instrucciones, el valor de la visa está en $340.000, el procedimiento es sencillo, ingresas, descargas los formularios, los diligencias, adjuntas  la información que te solicitan y  te acercas con esa documentación a la embajada que queda en Bogotá en la torre Cusezar en la Calle 116 No. 7-15 Int. 2 oficina 301; la verdad  que yo sepa a muy pocas personas se la han negado.

Confiados en que no nos la negarían, seguimos las instrucciones, incluso llegamos antes de la hora acordada para la cita, pensando que iba a ver mucha cola, pero no,  éramos los únicos, nos anunciamos en recepción y simplemente subimos al 3er piso del edificio, la entrada a la embajada ya nos acercaba un poco más  a la  India, muchos retratos, telares, colores y 3 amables diplomáticos, quienes nos recibieron y nos solicitaron los documentos, una breve entrevista sobre  la razón del viaje, unas simples preguntas sobre nuestro trabajo y listo, en menos de 5 días hábiles nuestro pasaportes llegarían a nuestros domicilios.

La tarea estaba hecha, 3 días después, llego la notificación a nuestros correos diciendo que estaban aprobadas y un día después fuimos por ellas a la embajada, la verdad no nos aguantábamos las ganas de ver en nuestro pasaporte la visa.

visa.jpg

Con visa lista el viaje empezaba a tomar mejor forma, ya estaban los pasajes, ya estaba el visado ahora faltaba algo esencial: la maleta de viaje, en mi caso cada vez que viajo siempre uso un bagpack, va con mi estilo y pues es más fácil de transportarlo, pero cada quien viaja a su manera, lo importante es moverse, no quedarse quieto en un mismo lugar, tomar la decisión de largarse a otro lado, lanzarse, salir de tu zona de confort y experimentar…

Continuará…

En los próximos capítulos les contaré cómo inicia el viaje, ya que aún no hemos salido del país, y falta muchísimo por relatar.

Espero que les haya gustado, no duden en compartirlo y escribirme sus inquietudes y dudas.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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